¿Cual es la diferencia que representa vivir en el Perú de los años 70 con el Perú del 2010 para un homosexual? la respuesta es casi ninguna. Lamentablemente luego de cuatro décadas (y probablemente el tiempo se vaya a prolongar) nada ha cambiado. La sociedad no ha mejorado ni empeorado, el tiempo transcurre igual que siempre, sin que las mentalidades evolucionen, con la misma indiferencia que caracteriza a nuestro pueblo hacia las necesidades políticas de un grupo al que llaman minoría.

¿Minoría somos? Ya que la demás gente nos ve como algo muy aparte de ellos. Pero la realidad es que un gay puede ser un niño (y donde están aquellos políticos que luchan por la niñez), también puede ser un hijo, un padre, una madre, tu amigo, tu jefe, tu compañero de trabajo, un político, un empresario, tu doctor, tu tío, tu tía, tu abuela, aquella persona en el que confías, a quien aprecias; en la costa, en la sierra, en el altiplano, o en la selva. Y todavía nos llaman minoría cuando en el mundo estamos dispersos en todas partes, todos niveles, todas las razas.

Y porque aquel desinterés del gobierno, de los medios inclusive de nosotros mismos, cuando es bien sabido que en nuestra constitución dice claramente igualdad de derechos para todos los peruanos. ¿Por qué es tan difícil que algún congresista se digne a presentar una ley para el matrimonio homosexual? Simplemente porque hay una indiferencia perezosa, de gente como tú y yo que se aburre de leer (o escribir) artículos como el mío, y de gente que teme levantar su voz por miedo a represalias, la televisión nos sigue retratando como gente “muy alegre”, y no es que tenga problemas con eso pero también somos personas que se enamoran, sufren, se entristecen, lloran, trabajan y no siempre tenemos los mismos problemas arguméntales que nos suele presentar la tele peruana, la falta de creatividad abunda, pero también concluyo que hay un largo camino por recorrer, falta mucho por hacer y si tal vez levantáramos más nuestras voces, no solo en medios escritos, quizás lograríamos que nos tomen en cuenta, ya que esa dejadez que tenemos se ve reflejados en los pocos cambios que hay en nuestra sociedad.

El presidente que cada día lo veo en la televisión, llenándose la boca pura payasadas escritas por un NN, nunca en estos cinco años de su gobierno se ha dignado en dar uno de aquellos discursitos conciliadores que dan los grandes lideres dirigidas a su población excluida. Jamás a ha dicho o siquiera ha planteado las necesidades de los homosexuales, y probablemente pase lo mismo con el presidente venidero, estamos en el 2010 suficiente tiempo para que venga un líder que se acuerde de nosotros, la pequeña gran minoría, la de los derechos inexistentes.